Hablar de Christian
Cueva es, en estos días, un tema poco agradable para todo amante del fútbol que
aplaudió su surgimiento, disfrutó de su talento y celebró su determinante
participación para la clasificación de la selección peruana al Mundial de Rusia
2018. La actualidad no es un buen momento para el popular "Aladino" pero acá
repasaremos un poco su dilatada carrera futbolística.
Recuerdo
muy bien que allá por mediados del año 2010, viendo un partido de la
Universidad San Martín de Porres, en el medio campo del equipo santo había un
chiquillo bajito, delgadito y con una expresión pícara en el rostro que respondía
al nombre de Christian Cueva. Este jovencito iba por la banda izquierda eludiendo
a rivales y jugando en favor del equipo con buenos pases en ataque. Lo más
llamativo fue que se trataba de un medio campista ofensivo que no tenía miedo a
encarar a su marca, eso ya era algo qué elogiar porque en el alicaído fútbol
peruano de aquel entonces y, por qué no decirlo, en el de hoy en día, no se
encuentra así nomas. Para eso se necesita frescura, conchudez y mucha confianza, y todas estas características las tenía ese muchachito de la San Martín.
Resulta
que desde aquella vez me volví un fiel seguidor de Christian Cueva. Trataba de
ver cada partido de la USMP y por lo general siempre lo veía hacer buenos
partidos. Digamos que dentro de mi mente se iba formando la idea de un jugador
interesante, talentoso y que a futuro podría ser seleccionado para jugar con la
bicolor. Y no me equivoqué, su convocatoria a la selección sub-20 dirigida por
Gustavo Ferrín para el torneo sudamericano de 2011 se dio bajo una inmensa expectativa
pues además el torneo se realizaría en Arequipa y no solo eso, en aquel equipo
se contaba con jugadores que hasta en ese momento venían siendo gratas
sorpresas en nuestro torneo local como André Carrillo y Carlos Ascues de Alianza
Lima, Carlos Cáceda de Universitario de Deportes, Alexander Callens de Sport
Boys y el prometedor, hasta ese momento, Joazhiño Arroé que venía desarrollando
su carrera en las inferiores del Siena de Italia.
Lamentablemente el torneo fue desastroso para Perú,
sin embargo Christian Cueva fue de los pocos que mostraron un nivel aceptable. Su manejo del balón, inteligencia para acompañar y crear
situaciones de ataque llamó la atención del entonces técnico de la selección
peruana Sergio Markarián para la Copa Kirin, torneo que disputa la selección
japonesa en su territorio y a la que suele invitar a 2 ó 3 selecciones para
hacer un todos contra todos. Saldo final del torneo, ¡Perú campeonó!… pero en un triple empate junto al
anfitrión y República Checa. Sin embargo Christian no logró mostrar mucho su juego debido
que solo disputó el primer tiempo del empate a cero frente Japón y otro medio
tiempo ante República Checa con igual marcador. Posteriormente, Cueva fue tomado en cuenta para
disputar un partido amistoso con la selección sub-21 de España para la
reinauguración del remodelado Estadio Nacional en donde enfrentó a jugadores de
la talla de Isco Alarcón y Marc Bartra que en esos momentos también eran jóvenes
promesas del fútbol ibérico.
Luego
de ello, pasaron 3 largos años para ser tomado en cuenta de nuevo, esta vez
bajo la dirección técnica de Pablo Bengoechea en el 2014. Sin embargo, su verdadero romance
con la selección peruana se dio a partir de la Copa América 2015 bajo la
conducción de Ricardo Gareca, en la cual se logró un meritorio tercer puesto, quedando
muy en claro que “Cuevita” ya formaba parte de aquel grupo gracias a sus dotes
futbolísticos y sobre todo a esa frescura y picardía que lo hizo sintonizar instantáneamente con la columna vertebral de aquel equipo donde Claudio Pizarro, Paolo
Guerrero, Jefferson Farfán y Juan Manuel Vargas eran los máximos referentes de la bicolor dentro y fuera de la cancha.
A
partir de ese torneo se empezó a volver uno de los imprescindibles para Ricardo
Gareca, siendo una constante en todas las convocatorias del tigre con la selección
bicolor, tanto para partidos de eliminatoria, torneos sudamericanos y encuentros amistosos. En fin, no
había partido de la selección que Christian no jugara. El volante estaba
viviendo un excelente momento en su carrera profesional pero habían algunas
taras en su formación y personalidad que no se habían superando. Sus constantes faltas disciplinarias en
los clubes que defendía eran cada vez más llamativas y graves. Sus retrasos en
regresar a su club por pasar más tiempo con su familia en Huamachuco,
tardanzas y faltas a los entrenamientos, salidas nocturnas y la última y más lamentable situación que vivió
en el aeropuerto Jorge Chávez en donde se le registró orinando en la llanta de
un vehículo estacionado en la cochera del recinto aéreo fue uno de los más
sonados y criticados acontecimientos en la vida del popular "Cuevita".
Ahora
bien, debo recordar que el nivel de Cueva con el combinado patrio por lo general a sido de regular a bueno en estos 8 años pero su actualidad en el Santos de
Brasil no es nada alentadora sino que por el contrario trae muchas dudas. Es
más, a estas alturas ya es necesario ver nuevas alternativas en la posición de
Cueva para que puedan cubrir ese sector tan importante de la cancha. Recordemos
que el “Orejas” Flores es más un volante por izquierda y que no tiene ese pase
y ese dribling que sí tiene el pequeño de Huamachuco. Por otro lado, Christian
Benavente no ha sabido hasta el momento meterse al grupo y peor aún, ser ese enlace que le pueda disputar
un lugar en el titularato a "Aladino".
Sería
una enorme satisfacción hablar de Christian Cueva como el futbolista
peruano más exitoso en el extranjero de su generación. Sin embargo, la realidad nos hace
dedicarle unas cuantas líneas hablando tan solo de su pasado, añorando aquellos
tiempos en los que su gambeta, velocidad y muy buena visión de juego hacían
vibrar a los hinchas peruanos. Conste que no me he detenido en hablar de aquella triste
anécdota del penal errado frente a Dinamarca en el Mundial de Rusia 2018 para hacer un análisis de su bajón futbolístico a partir de
ese momento con la selección, pues el que ha visto a Christian
jugar sabe que ese episodio no ha sido determinante en su bajo rendimiento
actual.
Lo
que realmente afecta su actualidad y compromete su futuro es su nivel de
compromiso consigo mismo, el no darse cuenta que en sus pies tiene muchísimo potencial y
que ya lo ha demostrado pero que solo le falta ese toque de seriedad y
profesionalismo que se le pide a todo deportista de élite, eso que ha hecho que grandes
futbolistas se vuelvan verdaderos cracks y queden eternos en la memoria y los corazones de los hinchas recordando sus actuaciones dentro de un campo de fútbol
y no trayendo recuerdos de portadas de periódicos amarillistas y programas de
espectáculos que traten de actitudes erróneas y poco profesionales. Todos tenemos un talento o un don con
el que Dios nos bendice. Los hinchas peruanos y del fútbol solamente esperamos
que nuestro “8” pueda sentar cabeza y volver a regalarnos buenas jugadas y goles como
en su mejor momento en las eliminatorias para Rusia 2018. Ese es el Aladino que queremos ver y disfrutar, el que logra sacar al genio de la lámpara cada vez que se le necesita.









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