Ningún egipcio en la historia del fútbol mundial
ha tenido tanta relevancia como él. Cual fenómeno de la naturaleza irrumpió desde
su lejana tierra para reclamar su lugar como uno de las divinidades
futbolísticas del momento. Mohamed Salah es sin duda alguna, el futuro del
fútbol mundial.
En los mitos egipcios el Dios Horus era la divinidad más antigua. Su cabeza
tenía forma de halcón y era el indiscutido señor de la montaña por dónde el
sol asomaba cada mañana. Una divinidad de ese calibre solo podría
ser comparada con otro astro de la actualidad, uno que le devolvió la fe a todo
un país y a toda una comunidad futbolística inglesa a más de 3,700 kms de
distancia de su natal pueblo de Nagrig, ubicado en Egipto. Un héroe del
balompié llamado Mohamed Salah.
Nacido futbolísticamente en el club El Makawloon Al Arab de la Liga Premier egipcia de fútbol profesional.
Al joven futbolista le bastaron 38 partidos y 11 goles para llamar la atención
del FC Basel suizo, club con el cual ganó la Super liga suiza de la temporada
2012-2013. En dicho club el talentoso Mohamed se desempeñaba como un
mediocampista de ataque que podía moverse tanto por bandas como por el centro
de la medular, lo cual le permitía colaborar con la elaboración de juego.
No pasó mucho tiempo para que en enero de 2014 el
poderoso Chelsea lo contratase por 11 millones de libras. En esta etapa no
podría demostrar todo su talento y potencial debido que José Mourinho lo
relegaba al banco poniendo al brasileño Willian principalmente en la posición
de alero por la banda derecha. Esto generó que en la temporada 2014-2015 disputara
solo 13 partidos (y la gran mayoría de estos entrando como refresco de algún
compañero) anotando tan solo 2 goles.
Pero nada estaba dicho en la carrera de este
enorme futbolista. La Fiorentina lo pidió como préstamo para el inicio de la
temporada 2015 donde gozó de la confianza de su técnico, ganándose el cariño de
la hinchada violeta con sus 6 goles en 16 encuentros. Más tarde, la Roma italiana
se interesó también para contar por lo menos en una temporada completa con el veloz
y talentoso futbolista africano. Ahí se dio inicio a su ascendente carrera
demostrando no solo dotes de jugador desequilibrante y organizador, sino
también de gran goleador.
Para la finalización de la temporada 2016-2017
Mohamed Salah ya era considerado el mejor jugador egipcio de todos los tiempos.
Una de esas figuras que emergen solo una vez cada decena de años en un
territorio arenoso, que en su historia a brindado a cuenta gotas algunos talentos
al fútbol mundial. Su consagración definitiva como ídolo en su país fue cuando con
su botín izquierdo anotó el gol de penal que llevaría a la selección egipcia a su
tercera experiencia mundialista luego de 28 largos años desde aquella lejana edición de Italia 1990.
Actualmente, en el Liverpool inglés, el gran
Mohamed Salah es sinónimo de exuberante técnica, gran velocidad, incesante desequilibrio
y mucho gol. Se trata de esos delanteros que con una simple jugada te puede
marcar el rumbo de un partido. Sin duda estamos frente a uno de los mejores futbolistas
de su generación y, en tiempos en que el fútbol mundial es dominado por cracks
como Messi y CR7, es bueno hablar de un talento diferente, uno proveniente del desierto
africano, un verdadero Dios que con su juego ilumina a todo el planeta fútbol.







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